Vientre de Cristal, el Aborto lo que la Biblia dice

Publicado en por LA BIBLIA

bsuay.jpegLuchar por la vida! muchas metas de hombres de este mundo han dejado un ejemplo en cuanto como debemos ver la vida, algunos de estas personas famosas es el Actor, Eduardo Berástegui, a favor de la vida , dio una idea de que si las mujeres tuvieran vientres de Cristal, nunca provocarian un aborto, la Pelicula Bella, envio un mensaje positivo, ahora bien que opina Dios sobre el derecho a nacer? que hay del derecho de eleccion de la mujer? CONFUNDIDA, asustada y llorosa, una muchacha de 15 años contempla a su amigo alejarse indignado. La insultó por haber quedado embarazada. Ella creía que estaban enamorados.
Una mujer se desespera al darse cuenta de que está embarazada de su sexto hijo. Su esposo no tiene trabajo y sus hijos se acuestan con hambre todas las noches. ¿Cómo van a atender a otro hijo?
“No podía haber llegado en peor momento”, explica a su médico una mujer muy bien vestida. Por fin se ha sacado el título de Ingeniería, y se encuentra a punto de empezar su nueva carrera. Su esposo es abogado y está completamente absorto en su trabajo. ¿De dónde sacarían el tiempo para cuidar de un bebé?
Estas personas viven en mundos diferentes y se encaran a dilemas distintos, pero optan por la misma solución: el aborto.
El aborto es una de las cuestiones más candentes de esta década, y ha encendido violentos debates en los campos político, social, médico y teológico. En Estados Unidos, los grupos “pro vida” abanderan los derechos del nasciturus (el concebido, pero todavía no nacido). Los grupos “pro elección” insisten en las prerrogativas de la libertad y el derecho de la mujer a decidir. Los unos luchan contra los otros en las elecciones, los tribunales, las iglesias y hasta en las calles.
Millones de personas se ven atrapadas en esta lucha, confundidas por los argumentos apasionados de cada bando. Los mismos términos “pro elección” y “pro vida” se escogieron con cuidado para ganarse el favor de los indecisos. En esta época en la que se idolatra la libertad, ¿quién no estaría a favor de la libertad de elección? Pero, por otra parte, ¿quién no estaría a favor de la vida? A los manifestantes de los grupos “pro elección” se les puede ver blandiendo perchas de alambre con las que simbolizan las muertes de mujeres oprimidas que se someten a abortos ilegales peligrosos. Los grupos “pro vida” enseñan tarros con fetos abortados como macabro recordatorio de los millones de niños no nacidos a los que se da muerte.
Toda esta tragedia relacionada con la muerte se describe muy bien en un libro de Laurence H. Tribe titulado Abortion: The Clash of Absolutes (Aborto: criterios contrapuestos): “Muchos de los que enseguida piensan en el feto como un ser humano concreto, que le dan mucha importancia y lloran, casi se olvidan de la mujer que lo lleva en su vientre y de la difícil situación por la que atraviesa. [...] Muchos otros, que enseguida piensan en la mujer y su cuerpo, que claman por el derecho de esta a controlar su destino, casi se olvidan del feto que lleva en el vientre y no consideran la vida que se ha concebido como algo real”.
Este año, en el fragor de esta guerra moral, la batalla por los derechos de unos y otros resultará en la muerte de entre 50 millones y 60 millones de criaturas no nacidas.bshay.jpeg
¿De qué lado está usted en esta cuestión emocional? ¿Cómo respondería a las siguientes preguntas clave?: ¿Está justificado el aborto en cualquier circunstancia? ¿Cuándo comienza la vida? Y hay otra pregunta fundamental, aunque pocas veces formulada: ¿Cómo ve el aborto el Creador de la vida y de las facultades reproductivas?
La historia del aborto es muy larga. En las antiguas Grecia y Roma constituía una práctica común. Durante la Edad Media y el Renacimiento, en Europa se consideraba permisible durante el plazo en que la madre no sentía los movimientos del feto, es decir, cuando no sentía que llevaba una vida en la matriz. Pero con la revolución sexual la situación se agravó: se produjeron millones de embarazos no deseados.
La década de los sesenta relanzó el movimiento feminista, una de cuyas piedras de fundamento es el llamado derecho a una maternidad libre y responsable. Hay quienes defienden el derecho al aborto cuando el embarazo ha sido consecuencia de un delito de violación o incesto, o cuando corre peligro la salud de la madre. Actualmente la tecnología médica permite ver el interior de la matriz con el fin de detectar posibles defectos de la criatura y hasta su sexo. Además, hay embarazos que se interrumpen sobre la base del pronóstico pesimista de un médico. Por otra parte, una mujer que tenga más de cuarenta años puede considerar la posibilidad de un aborto por la preocupación de que la criatura nazca con graves taras físicas o psíquicas.
En los países pobres, muchas mujeres que tienen acceso limitado a los métodos anticonceptivos piensan que no pueden mantener a más hijos. Y algunas mujeres embarazadas se van al límite de la definición de “pro elección” y deciden abortar porque creen que el embarazo se ha producido en un tiempo inoportuno o porque se enteran del sexo de la criatura y no es el que prefieren.
Muchas de las agrias discusiones suscitadas por este conflicto tienen que ver con la cuestión de cuándo comienza la vida. Pocas personas ponen en duda que el óvulo fertilizado esté vivo. La pregunta es: ¿está vivo como qué?, ¿como un mero tejido, o es un ser humano? ¿Puede decirse que una bellota sea un roble? Entonces, ¿es un feto una persona? ¿Tiene derechos civiles? La polémica es interminable. ¡Qué ironía es que en un mismo hospital haya médicos que trabajen arduamente por salvar la vida de un bebé prematuro y, sin embargo, pongan fin a la vida de un feto de las mismas semanas! Al parecer, la ley les permite matar a una criatura mientras se encuentra dentro de la matriz, pero si el bebé está fuera, ese mismo acto se consideraría asesinato.
Las que más luchan por la legalización del aborto son las feministas “liberadas” que no tienen ningún obstáculo para acceder a cualquier método anticonceptivo a fin de impedir en primer lugar que se produzca un embarazo. Reivindican con gran vehemencia lo que denominan “derecho a una maternidad libre y responsable”, cuando lo cierto es que ya han hecho uso de su facultad de concebir y reproducirse. Lo que en realidad quieren es el derecho a deshacer lo que han iniciado. ¿Cómo lo justifican? “Se trata de mi cuerpo”, dicen. Pero ¿es solo su cuerpo?
La obra Abortion—A Citizens’ Guide to the Issues (Orientación para el ciudadano sobre la problemática del aborto) dice que, durante las doce primeras semanas del embarazo, “la minúscula cantidad de tejido se encuentra en un estado gelatinoso y es muy fácil de eliminar”. ¿Puede decirse con propiedad que el aborto no es más que un acto de “eliminar una pequeña masa de tejido” o “de poner término al producto de la concepción”? ¿No serán más bien expresiones endulzadas para que la amarga verdad resulte más admisible y tranquilizar las conciencias perturbadas?
Esa pequeña masa de tejido no deseada es una vida que crece y se desarrolla, y que cuenta con su propio juego de cromosomas. A modo de autobiografía profética, estos narran la historia detallada de una persona individual y única en proceso de formación. El célebre profesor e investigador A. W. Liley, especializado en Fetología, explica: “Biológicamente, en ningún momento podemos estar de acuerdo con la opinión de que el feto no es más que un apéndice de la madre. Genéticamente la madre y la criatura son individuos distintos desde la misma concepción”.
Comportamiento irresponsable
Sin embargo, el acceso libre al aborto ha hecho que muchas personas no hayan visto la necesidad de evitar una concepción no deseada. Prefieren recurrir al aborto como solución antes que poner los medios para evitar un “accidente”.
De acuerdo con las estadísticas, en este siglo los niños entran antes en la pubertad. Por consiguiente, los niños y las niñas pueden tener hijos a una edad más temprana. ¿Se les ha explicado la grave responsabilidad que conlleva ese privilegio? El estadounidense medio —hombre o mujer— pierde su virginidad hacia los 16 años, y uno de cada cinco la pierde antes de los 13 años. Una tercera parte de los hombres y las mujeres casados tiene una aventura amorosa o la ha tenido en el pasado. El aborto goza de aceptación entre los que llevan una vida promiscua. La situación es muy parecida a la que se plantea cuando se oyen esporádicamente voces que piden que se legalice la prostitución para detener la propagación del sida. Es cierto que la legalización del aborto quizás haya logrado que la intervención suponga menos riesgos para la mujer, pero ha repercutido mucho en crear un ambiente propicio para el florecimiento de enfermedades morales.
Lo que siente una madre
Como en el caso de otros procedimientos médicos, el aborto conlleva cierta medida de riesgo y dolor. Durante el embarazo, el cuello de la matriz, o cuello uterino, se mantiene bien cerrado para que la criatura esté protegida. Debido a ello, la dilatación y la inserción de instrumentos puede resultar dolorosa y causar lesiones. Para el método de succión a veces se necesitan unos treinta minutos, y durante ese tiempo algunas mujeres pueden experimentar un dolor de moderado a intenso y calambres. Con el método salino se provoca un parto prematuro, algunas veces con la ayuda de las prostaglandinas, sustancias inductoras del parto. Las contracciones pueden durar horas o hasta días y pueden ser dolorosas y extenuantes en sentido emocional.
Entre las complicaciones inmediatas del aborto cabe mencionar las siguientes: hemorragia, lesiones o desgarrones en el cuello uterino, perforación del útero, coágulos de sangre, reacción a la anestesia, convulsiones, fiebre, escalofríos y vómitos. Existe un gran peligro de infección, sobre todo si se quedan dentro de la matriz partes del feto o de la placenta. El aborto incompleto es bastante común, y puede ser necesaria una operación quirúrgica para completar el vaciamiento uterino o hasta la extirpación del propio útero. Unos estudios gubernamentales llevados a cabo en Estados Unidos, Gran Bretaña y la anterior Checoslovaquia indican que los abortos provocados incrementan considerablemente las posibilidades futuras de esterilidad, embarazo tubárico, abortos espontáneos, partos prematuros y defectos congénitos.
C. Everett Koop, anterior director general de Sanidad de Estados Unidos, dijo que nadie había hecho “un estudio sobre la reacción emocional o los sentimientos de culpa de la mujer que se ha sometido a un aborto voluntario y ahora desea desesperadamente un hijo que no puede tener”.
Los estudios sobre el aborto deberían haber incluido en sus grupos de control a jóvenes cristianas castas que permanecen vírgenes porque respetan las leyes de Dios y la vida. Se habría visto que estas jóvenes gozan de relaciones más sanas, un mayor grado de amor propio y paz mental permanente.
Lo que siente un no nacido
¿Qué siente un no nacido que está cobijado y protegido en el cálido ambiente de la matriz de su madre cuando de pronto se ve atacado por una fuerza mortífera? Solo podemos imaginárnoslo, pues ninguno podrá contarlo jamás.bxa.jpeg
La mayoría de los abortos se practican durante las primeras doce semanas de vida. Para entonces el pequeño feto ya ensaya movimientos de respiración e ingestión, y su corazón palpita. Puede doblar los deditos de los pies, cerrar las manos, dar volteretas en su ambiente líquido... y sentir dolor.
Muchos fetos son arrancados de la matriz de su madre, aspirados por un tubo de vacío con borde afilado y depositados en un tarro. Este procedimiento se denomina aspiración a vacío, o método de succión. La potente succión (veintinueve veces más potente que la de una aspiradora doméstica) desgarra el pequeño cuerpecillo. Otros fetos son abortados por dilatación y legrado, acción de raspar la mucosa uterina con una cucharilla cortante con la que se hace pedazos al feto.
A los fetos de más de dieciséis semanas se les puede dar muerte mediante el método salino, o de envenenamiento ocasionado por sal. Una larga aguja perfora la bolsa de aguas, extrae parte del líquido amniótico y lo reemplaza con una solución concentrada de sal. A medida que el feto va tragando y respirando, sus delicados pulmones se llenan con la solución tóxica, y él empieza a forcejear y contorsionarse. El efecto cáustico del veneno quema la capa superior de piel y deja el cuerpecito en carne viva y consumido. Quizás empiece a producirse una hemorragia cerebral. Al cabo de unas horas puede sobrevenirle una muerte dolorosa, aunque en ocasiones el feto se expulsa alrededor de un día después y la criatura aún está viva pero moribunda.
Si el feto está demasiado desarrollado para darle muerte con estos métodos u otros similares, queda una opción: la histerotomía, una operación cesárea con un propósito muy distinto: poner fin a una vida en lugar de salvarla. Se abre el abdomen de la madre quirúrgicamente y se extrae a la criatura, casi siempre viva. Puede que incluso llore. Pero hay que dejarla morir. A algunas se les provoca deliberadamente la muerte por asfixia, ahogamiento u otros métodos.¿Qué efecto debería tener en nuestro parecer sobre este asunto el saber cuál es la Fuente de la vida humana?
Hech. 17:28: “Por él [Dios] tenemos vida y nos movemos y existimos.”
Sal. 36:9: “Contigo [Jehová Dios] está la fuente de la vida.”
Rom. 14:12: “Cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios.”
¿Considera Jehová que la vida de un infante es preciosa hasta durante las etapas muy tempranas del desarrollo, una vez que ha tenido lugar la concepción?
Sal. 139:13-16: “[Tú, Jehová,] me tuviste cubierto en forma protectora en el vientre de mi madre. [...] Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas.”
¿Ha declarado Dios alguna vez que se pediría cuentas a la persona que causara daño a una criatura aún no nacida?
Éxo. 21:22, 23: “En caso de que haya hombres luchando el uno con el otro y realmente lastimen a una mujer encinta y efectivamente salgan sus hijos pero no ocurra un accidente fatal, sin falta ha de imponérsele el pago de daños conforme a lo que le imponga el dueño de la mujer; y tiene que darlo por medio de los jueces. Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma.” (En algunas traducciones se da a entender que en esta ley dada a Israel el asunto crítico era lo que sucedía a la madre, no al feto. Sin embargo, el texto hebreo original se refiere a un accidente que ocasionara la muerte de cualquiera de las dos personas, la madre o la criatura.)
¿Cuán grave es quitar la vida a un ser humano intencionalmente por una razón que Dios no autoriza?
Gén. 9:6: “Cualquiera que derrame la sangre del hombre, por el hombre será derramada su propia sangre, porque a la imagen de Dios hizo él al hombre.”
1 Juan 3:15: “Ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en él.”
Éxo. 20:13: “No debes asesinar.”
¿Es justificable el aborto si un médico opina que el permitir que el embarazo continúe hasta el pleno desarrollo de la criatura perjudicaría la salud de la madre?
  A veces las opiniones médicas están equivocadas. ¿Sería correcto matar a otro ser humano porque éste pudiera perjudicar a su semejante? Si al tiempo del parto hay que escoger entre la vida de la madre y la de la criatura, a las personas implicadas les toca escoger. No obstante, en muchos países los adelantos en los procedimientos médicos han resultado en que esta situación sea muy rara.
Si alguien dice...
‘Pero yo tengo derecho a decidir sobre asuntos que afectan mi propio cuerpo.’
Usted pudiera contestar: ‘Puedo comprender cómo se siente. Hoy día es muy frecuente que otros pisoteen nuestros derechos; a muchos sencillamente no les importa lo que suceda a otras personas. Pero la Biblia proporciona pautas que pueden protegernos. Sin embargo, para recibir los beneficios de estas, tenemos que aceptar también las responsabilidades’. Entonces pudiera añadir: 1) ‘Muchas madres han sido abandonadas por los hombres que engendraron a sus hijos. Pero en un hogar donde tanto el esposo como la esposa viven según las normas bíblicas el esposo realmente ama a su esposa y a sus hijos y, con espíritu leal, permanece con ellos y los mantiene (1 Tim. 5:8; Efe. 5:28-31)’. 2) ‘Para que recibamos personalmente esa clase de amor y respeto, también tenemos que aplicar las normas bíblicas en lo que tiene que ver con nuestra actitud para con los miembros de nuestra familia. De acuerdo con la Biblia, ¿cómo deberíamos considerar a los hijos que engendramos? (Sal. 127:3; contrástese con Isaías 49:15)’.jaysge.jpeg

Estoy seguro que Un Bebe le diria , Mama por Favor no me Mates!






















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