Un Buen Ejemplo La Sulamita

Publicado en por LA BIBLIA

La Biblia advierte: “El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos [en sentido moral] le irá mal”. (Proverbios 13:20.) De modo que no te relaciones con los que cuentan chistes de tono subido o que se jactan de sus aventuras sexuales, ni siquiera los escuches, pues si lo haces, otros podrían formarse una idea equivocada de ti. La joven Erica explica que cuando la conversación de sus compañeros empieza a pasarse de la raya, les dice: “Bueno, creo que ya es hora de irme”, y ellos saben a lo que se refiere.
Sé “un muro”!
Pero a veces, el que dejes bien establecido que eres cristiana no basta para frenar a algunos muchachos. (“¿Y qué más da que seas cristiana?”, razonó cierto joven. “Sigues siendo una mujer y yo un hombre.”) ¿Cómo manejarías una situación de ese tipo? Fíjate en el ejemplo bíblico de la doncella sulamita, a quien le hizo la corte uno de los hombres más ricos, sabios y poderosos de la Tierra: el rey Salomón. Sin embargo, ella ya estaba enamorada de un humilde pastor de su pueblo natal. ¿Qué podía hacer para que Salomón la dejase en paz?
Para empezar, tenía una opinión equilibrada de sí misma, pues dijo: “Un simple azafrán de la llanura costanera soy”. (El Cantar de los Cantares 2:1.) Es básico que tengas una disposición humilde como esa, pues el principal medio que utilizan los seductores es la adulación. La sulamita era lo bastante modesta como para caer en esa trampa. Y cuando sus compañeras, las “hijas de Jerusalén”, la presionaron para que aceptara a Salomón, ella las puso bajo juramento ‘de que no trataran de despertar ni excitar amor en ella sino hasta que este se sintiese inclinado’. (El Cantar de los Cantares 3:5.) El dar a conocer a tus compañeras cuál es tu posición puede también contrarrestar parte de la presión que ejercen en ti.
Pero lo más importante es que la sulamita estaba determinada a resistir todos los intentos del rey por persuadirla. “Soy un muro”, declaró con orgullo. (El Cantar de los Cantares 8:10.) Tú tienes que demostrar la misma resolución cuando te hagan proposiciones impropias. Al igual que la sulamita, tienes que aprender a decir que no. Si te resulta difícil, practica a decir que no en situaciones más intrascendentes. Acostúmbrate a defender lo que crees, y cuando se te presenten situaciones serias, estarás mejor preparada para manejarlas.

La joven sulamita sabe que, en cuestiones de amor, debe tener las cosas claras. Por eso les dice a sus compañeras: “Las he puesto bajo juramento [...] de que no traten de despertar ni excitar amor en mí hasta que este se sienta inclinado”. Ella es consciente de que el corazón puede jugarle una mala pasada. Sabe que podría ceder ante la presión de los demás y terminar aceptando a la persona equivocada. También sabe que sus sentimientos podrían nublarle el juicio. Por eso, decide ser tan firme como “un muro” (El Cantar de los Cantares 8:4, 10).
Y tú, ¿ves las relaciones románticas con la misma madurez que la sulamita? ¿Eres capaz de pensar con la cabeza y no con el corazón? (Proverbios 2:10, 11.) Puede que otras personas te presionen para que inicies una relación antes de estar preparado. O puede que seas tú quien esté alimentando ese deseo. Por ejemplo, cuando ves a un chico y una chica paseando agarrados de la mano, ¿sientes unas ganas locas de tener pareja? ¿Llegarías al punto de salir con una persona que no tiene tus mismas creencias religiosas? La sulamita actuó con madurez, y tú también puedes hacerlo.

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