Texto Libre

Monday 30 november 1 30 /11 /Nov 03:02
Casiodoro de Reina y su lucha por tener la Biblia en español
LA ESPAÑA del siglo XVI, dominada por la Iglesia Católica, que ordenaba a la Inquisición reprimir el más mínimo atisbo de heterodoxia, era peligrosa para el lector de la Biblia. Al sur, sin embargo, vivía un joven que, además de leer las Escrituras, había hecho votos de traducirlas a su lengua vernácula para que todo español pudiera leerlas. Se llamaba Casiodoro de Reina.
El interés de Reina por la Biblia se avivó durante los años que residió en el monasterio de San Isidro del Campo, no muy lejos de la ciudad española de Sevilla. En los años cincuenta del siglo XVI, la mayoría de los monjes de aquel extraordinario convento dedicaban más horas a leer las Escrituras que a sus deberes canónicos. El mensaje de la Biblia modificó sus opiniones, de modo que rechazaron las doctrinas católicas sobre la veneración de imágenes y la creencia en el purgatorio. Fue inevitable que sus creencias se hicieran del dominio público en la región, de forma que decidieron huir al extranjero por temor a que los detuviera la Inquisición española. Reina figura entre los doce que consiguieron escapar a la ciudad suiza de Ginebra.
Se había librado por poco; tras esto, viajó de una ciudad europea a otra, y de algún modo siempre se las arregló para adelantarse a sus perseguidores. Aunque en 1562 los frustrados inquisidores lo quemaron en efigie en Sevilla, aquella brutal amenaza no logró que Casiodoro desistiera de su empeño de traducir las Escrituras. Pese a que su cabeza tenía precio y vivía con la amenaza constante de ser detenido, trabajó sin cesar en su versión española. Explicó: “Sacado el tiempo que nos han llevado o enfermedades, o viajes, [...] no hemos soltado la pluma de la mano”. (La ortografía de las citas del artículo está actualizada.)
Al cabo de diez años, Casiodoro había consumado su labor. En 1569 se editó en la ciudad helvética de Basilea su versión de la Biblia entera. Esta destacadísima obra era la primera traducción al español de toda la Biblia a partir de las lenguas originales. Por siglos se había contado con Biblias en latín, pero este era el idioma de los privilegiados. Reina creía que todo el mundo debía comprender las Escrituras, de modo que arriesgó la vida para conseguir su meta.
En la introducción a su versión explicó sus razones: “Prohibir la divina Escritura en lengua vulgar no se puede hacer sin singular injuria de Dios, e igual daño de la salud de los hombres, lo cual es pura obra de Satanás y de los que él tiene a su mandado. [...] Habiendo dado Dios su palabra a los hombres, y queriendo que sea entendida y puesta en efecto de todos, ningún buen fin puede pretender el que la prohibiere en cualquier lengua que sea”.
Se requería valor para publicar tales afirmaciones, pues hacía solo dieciocho años que un índice expurgatorio de la Inquisición española había prohibido específicamente la Biblia “en romance castellano [o] en otra cualquier vulgar lengua”. Es patente, pues, que Reina no permitía que el miedo al hombre ahogara su amor a la verdad.
Casiodoro ansiaba legar a todos los hispanohablantes una versión de la Biblia lo más exacta posible. En la introducción expuso las ventajas de traducir directamente de los idiomas originales. Explicó que en el texto latino de la Vulgata se habían infiltrado errores; entre los más graves, la supresión del nombre divino.
El nombre divino en las versiones españolas
Reina comprendía que como el nombre de Dios, Jehová, aparecía en el texto original, también debía estar en toda versión bíblica rigurosa. Se negó a perpetuar la costumbre de cambiar el nombre divino por títulos como “Dios” o “Señor”. En el prefacio expuso, con su peculiar franqueza, qué motivos tenía:
“Habemos retenido el nombre (Iehoua [Jehová]) no sin gravísimas causas. Primeramente, porque dondequiera que se hallará en nuestra versión, está en el texto hebreo, y nos pareció que no lo podíamos dejar, ni mudar en otro, sin infidelidad y sacrilegio singular contra la Ley de Dios, en la cual se manda que no se le quite, ni se le añada. [...] Así que de la superstición de los modernos rabinos salió esta ley [de omitir el nombre divino] encaminada del diablo para, con pretexto de reverencia, sepultar y poner en olvido en el pueblo de Dios su santo nombre, con el cual solo él quiso ser diferenciado de todos los otros [...] dioses.”
El loable deseo de Reina de engrandecer el nombre de Dios tuvo consecuencias trascendentales. Hasta el día de hoy, la gran mayoría de las Biblias españolas —tanto católicas como protestantes— siguen el precedente que sentó y emplean el nombre divino constantemente. Gracias, en buena parte, a Reina, los lectores de casi todas las versiones de la Biblia en español pueden comprender sin dificultad que Dios tiene un nombre propio que lo distingue de los demás dioses.
Es digno de mención que el nombre de Jehová en hebreo ocupa un lugar destacado en la portada de la Biblia de Casiodoro de Reina, quien dedicó su vida a la noble causa de preservar la Palabra de Dios vertiéndola a un idioma que podían leer millones de personas.
Por LA BIBLIA
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Volver a la página principal

Recomendar

Calendario

July 2014
M T W T F S S
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      
<< < > >>

Presentación

Crear un Blog

LA MALA AMIGA DE LA BIBLIA

                                          El fracaso de la religión

Otra razón por la cual se acepta la evolución es el fracaso de la religión convencional tanto en cuanto a lo que enseña como en cuanto a lo que hace, así como el hecho de que no representa debidamente el relato bíblico de la creación. Las personas informadas están bien al tanto del registro religioso de hipocresía, opresión e inquisiciones. Han observado que el clero ha dado apoyo a dictadores asesinos. Saben que personas de la misma religión se han matado unas a otras por millones en las guerras, mientras el clero ha apoyado a cada lado de la contienda. Por eso, no hallan razón para tomar en consideración al Dios a quien estas religiones supuestamente representan. Además, las doctrinas absurdas y antibíblicas contribuyen a este alejamiento. Ideas como las del tormento eterno —que Dios ha de asar para siempre en un infierno de fuego literal a la gente— son repugnantes a las personas que razonan.

Sin embargo, tales enseñanzas y acciones religiosas no solo repugnan a las personas razonantes, sino que, según lo que la Biblia indica, también repugnan a Dios. Ciertamente la Biblia denuncia con franqueza la hipocresía de ciertos líderes religiosos. Por ejemplo, dice de ellos: “Ustedes también, por fuera realmente, parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de desafuero” (Mateo 23:28). Jesús dijo a la gente común que el clero de ellos estaba compuesto de “guías ciegos” que enseñaban, no lo que viene de Dios, sino mandatos contrarios, “mandatos de hombres como doctrinas” (Mateo 15:9, 14). De manera parecida, la Biblia condena a los religiosos que “declaran públicamente que conocen a Dios, pero [que] por sus obras lo repudian” (Tito 1:16). Así, a pesar de lo que afirman, las religiones que han promovido o aprobado tácitamente la hipocresía y el derramamiento de sangre no provienen de Dios, ni lo representan. En vez de eso, a tales sistemas se les llama “falsos profetas”, y se les compara con árboles que producen “fruto inservible”. (Mateo 7:15-20; Juan 8:44; 13:35; 1 Juan 3:10-12.)

Además, muchas religiones han capitulado en lo que se refiere a la evolución, y así han dejado sin alternativa a sus seguidores. Por ejemplo, la New Catholic Encyclopedia declara: “La evolución general, hasta del cuerpo del hombre, parece ser el más probable relato científico de los orígenes”13. En una reunión en el Vaticano, 12 doctos que representaban al más encumbrado cuerpo científico de la Iglesia Católica concordaron en esta conclusión: “Estamos convencidos de que cantidades masivas de prueba ponen más allá de disputa seria la aplicación del concepto de la evolución al hombre y a otros primates”14. Con tal apoyo religioso, ¿es probable que miembros no informados de tal iglesia opongan resistencia, aunque en realidad “cantidades masivas de prueba” no apoyan la evolución, sino, al contrario, realmente apoyan la creación?

El vacío que esto crea suele ser llenado por el agnosticismo y el ateísmo. La gente, al dejar de creer en Dios, acepta la evolución como la alternativa. Hoy día, en varios países el ateísmo basado en la evolución es hasta la política oficial del Estado. Por mucha de esta descreencia se puede responsabilizar a las religiones de este mundo.

A lo dicho se puede añadir que algunas doctrinas religiosas hacen que la gente crea que la Biblia enseña cosas que contradicen la realidad científica, y por eso la gente rechaza al Dios de la Biblia. Por ejemplo, como ya se señaló en un capítulo anterior, hay quienes alegan, erróneamente, que la Biblia enseña que la Tierra fue creada en seis días literales de 24 horas, y que solo tiene 6.000 años de existencia. Pero la Biblia no enseña estas cosas.

‘Ver es creer’

Hay personas que sinceramente rechazan el concepto de un Creador porque piensan que, como se ha dicho, ‘ver es creer’. Si algo no puede ser visto ni medido de alguna manera, entonces esas personas quizás piensen que no existe. Es verdad que en la vida diaria reconocen la existencia de muchas cosas que no pueden ser vistas, como la electricidad, el magnetismo, las ondas de radio o televisión, y la fuerza de gravedad. Sin embargo, esto no altera su punto de vista, porque todas estas cosas todavía pueden ser medidas o percibidas por otros medios físicos. Pero no hay manera física de ver ni medir a un Creador, o Dios.

No obstante, como hemos visto en capítulos anteriores, hay razón sólida para creer que un Creador invisible sí existe, porque podemos observar la prueba, los resultados físicos de su actividad. Notamos esto en la perfección y complejidad técnicas de la estructura atómica, en el universo magníficamente organizado, en el singular planeta Tierra, en los asombrosos diseños de los organismos vivos, y en el imponente cerebro humano. Estos son efectos que tienen que haber tenido una causa adecuada que dé cuenta de su existencia. Hasta los materialistas aceptan esta ley de causa y efecto en todos los demás asuntos. ¿Por qué no aceptarla también en cuanto al universo físico mismo?

Sobre este punto, nada es más diáfano que el argumento sencillo de la Biblia: “Desde que el mundo es mundo, lo invisible de [el Creador], es decir, su eterno poder y su divinidad, resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras” (Romanos 1:20, Nueva Biblia Española). En otras palabras, la Biblia razona de efecto a causa. La creación visible, “sus obras” imponentes, son un efecto patente que tiene que haber tenido una causa inteligente. Esa causa invisible es Dios. Además, como Hacedor de todo el universo, el Creador indudablemente posee poder tan enorme que los humanos de carne y sangre no deberían esperar ver a Dios y sobrevivir. Como la Biblia comenta: “Ningún hombre puede ver [a Dios] y sin embargo vivir”. (Éxodo 33:20.)

Otra razón de importancia por la cual no creen

Hay otra razón de importancia por la cual muchas personas dejan de creer en Dios y aceptan la evolución. Esa razón es el mucho sufrimiento que existe. Por siglos ha habido muchísima injusticia, opresión, crimen, guerra, enfermedades y muerte. Muchas personas no entienden por qué le han sobrevenido todas estas penalidades a la familia humana. Les parece que un Creador todopoderoso no habría permitido tales cosas. Puesto que estas condiciones sí existen, esas personas piensan que Dios no pudiera existir. Así, cuando se les presenta la evolución, la aceptan como la única alternativa, muchas veces sin efectuar mucha investigación.

Entonces, ¿por qué permitiría tanto sufrimiento un Creador todopoderoso? ¿Será para siempre así? Entender la respuesta a este problema permitirá que uno, en cambio, comprenda la razón más profunda, oculta a la vista, de por qué la teoría de la evolución se ha generalizado tanto en nuestro tiempo.

 

 

labiblia
 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados