Texto Libre

Wednesday 16 december 3 16 /12 /Dic 04:06
¿Son mensajeros de Dios los ovnis? MNAHS.jpeg
EN EL ocaso del siglo XX, y en medio de condiciones mundiales cada vez peores, la creencia en objetos voladores no identificados (OVNI) tripulados por seres extraterrestres continúa propagándose. ¿Son los ovnis solo producto de la ficción? ¿Se trata de un engaño, una patraña llevada a cabo por gente que quiere burlarse de la credulidad del público?
Entre quienes afirman haber visto ovnis, o a los tripulantes extraterrestres de estos, se cuentan personas de apariencia normal y dignas de confianza; en efecto, hay profesores instruidos y científicos que creen en la existencia de tales visitantes de otros mundos. Están convencidos de que los extraterrestres observan a los seres humanos y en ocasiones se comunican con ellos. Se han formado “grupos de apoyo extraterrestre” con el fin de ayudar a quienes afirman haber establecido contacto con visitantes del espacio.
Estrategia alienígena de supervivencia
En el libro Aliens Among Us (Extraterrestres entre nosotros), Ruth Montgomery publica entrevistas con algunas personas que están convencidas de que son visitantes extraterrestres que habitan cuerpos humanos. Algunos de los supuestos extraterrestres humanizados, vaticinan que en el año 2000 tendrá lugar “un acontecimiento cósmico para el cual se han estado preparando las jerarquías de ángeles y amos”. Hay quienes creen que los extraterrestres emplean ovnis para recolectar y preservar especímenes vegetales y animales o que los usarán como naves de rescate para salvar a millones de seres humanos de la inminente destrucción de la Tierra. Después del colosal cataclismo, se devolverá a los humanos para dar comienzo a “la nueva era y el nuevo orden” de conciencia espiritual. Un joven de Colorado (E. U. A.), miembro de un grupo autodenominado “Alien Youth” (Juventud Extraterrestre), comentó   con toda seriedad: “Mis amigos y yo estamos aguardando a que nuestros antepasados alienígenas nos teletransporten” 15.gif .
Unos cuantos de los que afirman ser extraterrestres aseguran que Dios los está dirigiendo, y otros aseveran que hablan con él con toda libertad para que les aconseje cómo ayudar a la humanidad. ¿Utiliza Dios a visitantes de otros mundos para salvar a la humanidad de la venidera catástrofe mundial?
La comunicación de Dios con el hombre
Al comienzo de la historia humana, Dios se comunicó con el hombre. En la Biblia se narran las conversaciones de Dios con Adán y Eva, Noé, Abrahán y otros más. (Génesis 3:8-10; 6:13; 15:1.) Dios empleó sueños, voces y visiones para darles a saber su voluntad y hacer que se escribiera la Biblia. Pero, cuando esta quedó concluida, ¿era aún necesario que Dios se comunicara directamente con el hombre? No, en absoluto, pues la Biblia menciona que las Santas Escrituras hacen que “el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:17.) Según la Biblia, la guía para hacer frente a estos tiempos difíciles debe provenir de la Palabra escrita de Dios. Entonces, ¿existe alguna base para creer que Dios nos da instrucciones especiales personalmente o mediante algún portavoz extraterrestre? No, pues el apóstol Pablo advirtió: “Aunque nosotros o un ángel del cielo les declarara como buenas nuevas algo que fuera más allá de lo que nosotros les declaramos como buenas nuevas, sea maldito”. (Gálatas 1:8.)
Aunque las afirmaciones de presuntas fuentes extraterrestres parezcan coincidir con profecías bíblicas que describen los cambios cataclísmicos que experimentará la Tierra dentro de poco, la supervivencia que estas fuentes ofrecen depende de criaturas. La Biblia, en cambio, no insta al hombre a huir al hipotético refugio de una nave espacial ni nada semejante. Dice, más bien, que ha de buscarse protección llevando una vida de dedicación a Dios, dedicación que debe simbolizarse por bautismo en agua. (1 Pedro 3:21; compárese con Salmo 91:7; Mateo 28:19, 20; Juan 17:3.) Jesús, por su parte, nos dice “El que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo”. (Mateo 24:13.)
¿No recalcan estos textos la relación espiritual con Dios como medio de sobrevivir más bien que la búsqueda de un refugio físico? Así pues, en vez de contribuir a la supervivencia de la humanidad, los relatos de ‘seres sobrehumanos’ desvían su atención de lo que Dios realmente exige para el bienestar eterno de esta.
¿Quién puede afirmar que representa a Dios cuando en realidad procura apartar a la gente del medio que ha establecido para la supervivencia? En su libro Report on Communion, Ed Conroy comenta que los “ufólogos [estudiosos de ovnis] serios con formación en psicología y ciencias sociales” realizan estudios comparativos sobre “‘visitantes nocturnos’, fantasmas, poltergeists (espíritus chocarreros y sus manifestaciones), apariciones, visiones religiosas y los entes denominados demonios”. Muchos ufólogos y personas que se dicen extraterrestres en forma humana afirman que la utilización de naves espaciales para viajar es prácticamente innecesaria, pues tales seres pueden trasladarse de forma invisible y materializarse en cualquier punto de la Tierra sin necesidad de un vehículo espacial.
La Biblia dice claramente que Satanás y sus demonios están empeñados en extraviar a la humanidad. Se aprovechan del desánimo y la desesperanza de los hombres para fomentar soluciones atractivas, pero falsas. (2 Corintios 11:14.) Por eso la Palabra de Dios advierte: “En períodos posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios”. (1 Timoteo 4:1.) Untitled.gif
Por consiguiente, prescindiendo de la forma que tomen dichos seres en sus supuestas visitas o de sus indicaciones aparentemente beneficiosas, deben ser rechazados. Quienes optan por seguir el consejo de “extraterrestres” en lugar de la Palabra de Dios, se extraviarán irremisiblemente, un terrible error en estos tiempos críticos.

Por LA BIBLIA
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LA MALA AMIGA DE LA BIBLIA

                                          El fracaso de la religión

Otra razón por la cual se acepta la evolución es el fracaso de la religión convencional tanto en cuanto a lo que enseña como en cuanto a lo que hace, así como el hecho de que no representa debidamente el relato bíblico de la creación. Las personas informadas están bien al tanto del registro religioso de hipocresía, opresión e inquisiciones. Han observado que el clero ha dado apoyo a dictadores asesinos. Saben que personas de la misma religión se han matado unas a otras por millones en las guerras, mientras el clero ha apoyado a cada lado de la contienda. Por eso, no hallan razón para tomar en consideración al Dios a quien estas religiones supuestamente representan. Además, las doctrinas absurdas y antibíblicas contribuyen a este alejamiento. Ideas como las del tormento eterno —que Dios ha de asar para siempre en un infierno de fuego literal a la gente— son repugnantes a las personas que razonan.

Sin embargo, tales enseñanzas y acciones religiosas no solo repugnan a las personas razonantes, sino que, según lo que la Biblia indica, también repugnan a Dios. Ciertamente la Biblia denuncia con franqueza la hipocresía de ciertos líderes religiosos. Por ejemplo, dice de ellos: “Ustedes también, por fuera realmente, parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de desafuero” (Mateo 23:28). Jesús dijo a la gente común que el clero de ellos estaba compuesto de “guías ciegos” que enseñaban, no lo que viene de Dios, sino mandatos contrarios, “mandatos de hombres como doctrinas” (Mateo 15:9, 14). De manera parecida, la Biblia condena a los religiosos que “declaran públicamente que conocen a Dios, pero [que] por sus obras lo repudian” (Tito 1:16). Así, a pesar de lo que afirman, las religiones que han promovido o aprobado tácitamente la hipocresía y el derramamiento de sangre no provienen de Dios, ni lo representan. En vez de eso, a tales sistemas se les llama “falsos profetas”, y se les compara con árboles que producen “fruto inservible”. (Mateo 7:15-20; Juan 8:44; 13:35; 1 Juan 3:10-12.)

Además, muchas religiones han capitulado en lo que se refiere a la evolución, y así han dejado sin alternativa a sus seguidores. Por ejemplo, la New Catholic Encyclopedia declara: “La evolución general, hasta del cuerpo del hombre, parece ser el más probable relato científico de los orígenes”13. En una reunión en el Vaticano, 12 doctos que representaban al más encumbrado cuerpo científico de la Iglesia Católica concordaron en esta conclusión: “Estamos convencidos de que cantidades masivas de prueba ponen más allá de disputa seria la aplicación del concepto de la evolución al hombre y a otros primates”14. Con tal apoyo religioso, ¿es probable que miembros no informados de tal iglesia opongan resistencia, aunque en realidad “cantidades masivas de prueba” no apoyan la evolución, sino, al contrario, realmente apoyan la creación?

El vacío que esto crea suele ser llenado por el agnosticismo y el ateísmo. La gente, al dejar de creer en Dios, acepta la evolución como la alternativa. Hoy día, en varios países el ateísmo basado en la evolución es hasta la política oficial del Estado. Por mucha de esta descreencia se puede responsabilizar a las religiones de este mundo.

A lo dicho se puede añadir que algunas doctrinas religiosas hacen que la gente crea que la Biblia enseña cosas que contradicen la realidad científica, y por eso la gente rechaza al Dios de la Biblia. Por ejemplo, como ya se señaló en un capítulo anterior, hay quienes alegan, erróneamente, que la Biblia enseña que la Tierra fue creada en seis días literales de 24 horas, y que solo tiene 6.000 años de existencia. Pero la Biblia no enseña estas cosas.

‘Ver es creer’

Hay personas que sinceramente rechazan el concepto de un Creador porque piensan que, como se ha dicho, ‘ver es creer’. Si algo no puede ser visto ni medido de alguna manera, entonces esas personas quizás piensen que no existe. Es verdad que en la vida diaria reconocen la existencia de muchas cosas que no pueden ser vistas, como la electricidad, el magnetismo, las ondas de radio o televisión, y la fuerza de gravedad. Sin embargo, esto no altera su punto de vista, porque todas estas cosas todavía pueden ser medidas o percibidas por otros medios físicos. Pero no hay manera física de ver ni medir a un Creador, o Dios.

No obstante, como hemos visto en capítulos anteriores, hay razón sólida para creer que un Creador invisible sí existe, porque podemos observar la prueba, los resultados físicos de su actividad. Notamos esto en la perfección y complejidad técnicas de la estructura atómica, en el universo magníficamente organizado, en el singular planeta Tierra, en los asombrosos diseños de los organismos vivos, y en el imponente cerebro humano. Estos son efectos que tienen que haber tenido una causa adecuada que dé cuenta de su existencia. Hasta los materialistas aceptan esta ley de causa y efecto en todos los demás asuntos. ¿Por qué no aceptarla también en cuanto al universo físico mismo?

Sobre este punto, nada es más diáfano que el argumento sencillo de la Biblia: “Desde que el mundo es mundo, lo invisible de [el Creador], es decir, su eterno poder y su divinidad, resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras” (Romanos 1:20, Nueva Biblia Española). En otras palabras, la Biblia razona de efecto a causa. La creación visible, “sus obras” imponentes, son un efecto patente que tiene que haber tenido una causa inteligente. Esa causa invisible es Dios. Además, como Hacedor de todo el universo, el Creador indudablemente posee poder tan enorme que los humanos de carne y sangre no deberían esperar ver a Dios y sobrevivir. Como la Biblia comenta: “Ningún hombre puede ver [a Dios] y sin embargo vivir”. (Éxodo 33:20.)

Otra razón de importancia por la cual no creen

Hay otra razón de importancia por la cual muchas personas dejan de creer en Dios y aceptan la evolución. Esa razón es el mucho sufrimiento que existe. Por siglos ha habido muchísima injusticia, opresión, crimen, guerra, enfermedades y muerte. Muchas personas no entienden por qué le han sobrevenido todas estas penalidades a la familia humana. Les parece que un Creador todopoderoso no habría permitido tales cosas. Puesto que estas condiciones sí existen, esas personas piensan que Dios no pudiera existir. Así, cuando se les presenta la evolución, la aceptan como la única alternativa, muchas veces sin efectuar mucha investigación.

Entonces, ¿por qué permitiría tanto sufrimiento un Creador todopoderoso? ¿Será para siempre así? Entender la respuesta a este problema permitirá que uno, en cambio, comprenda la razón más profunda, oculta a la vista, de por qué la teoría de la evolución se ha generalizado tanto en nuestro tiempo.

 

 

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