Texto Libre

Sunday 20 december 7 20 /12 /Dic 04:50
9alskdj.jpeg ¿Cuál es el verdadero significado de la limpieza?
EN VISTA de las escandalosas condiciones antihigiénicas de Europa y Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX, los misioneros de aquella época predicaban lo que pudiera llamarse “una doctrina de la limpieza”. Dicha doctrina colocaba la suciedad y el pecado en el mismo plano, y enseñaba que la limpieza acercaba a la persona a Dios. Quizás esto fue lo que popularizó la máxima: La limpieza va aunada a la devoción.
El Ejército de Salvación, fundado por William y Catherine Booth, adoptó ese mismo criterio. El libro Health and Medicine in the Evangelical Tradition (Salud y medicina en la tradición evangélica) dice que uno de sus primeros lemas era: “Saneamiento, sopa y salvación”. Más tarde, cuando Louis Pasteur y otros estudiosos demostraron más allá de toda duda la relación entre la enfermedad y las bacterias, cobró ímpetu la búsqueda de mejores programas de salud pública que tuvieran base científica.
Entre las medidas inmediatas que se tomaron figuró la eliminación del requisito de besar la Biblia cuando se daba testimonio ante un tribunal y de la costumbre de beber todos de la misma taza en las escuelas y las estaciones de ferrocarril. Se procuró incluso sustituir el cáliz comunitario durante los servicios religiosos por copas individuales. En realidad, parece que aquellos pioneros tuvieron bastante éxito en cambiar la actitud de la gente hacia la limpieza. Tanto es así que una escritora se refirió al resultado como “una pasión por la limpieza”.
No obstante, al parecer, esta “pasión por la limpieza” era solo superficial. Al poco tiempo, los comerciantes con iniciativa convirtieron el jabón común en un producto de belleza. Los anuncios ingeniosos convencieron a los clientes de que utilizar ciertos productos para la higiene personal les daría una posición social que los demás no podrían sino envidiar. La televisión perpetúa esta fantasía. A las personas triunfadoras y atractivas que se presentan en los anuncios y en las telenovelas rara vez se les ve limpiando la casa, barriendo el patio, recogiendo la basura o limpiando lo que ha ensuciado su gato o su perro.
También hay quienes piensan que el empleo es lo que sufraga sus gastos, mientras que los quehaceres domésticos u otras tareas de limpieza no tienen ningún valor económico. Además, ¿por qué deberían preocuparse por el medio ambiente, si no van a recibir ninguna recompensa monetaria? Al razonar así, a algunos les parece que la limpieza solo abarca la higiene personal.
Cómo ve Dios la limpieza
No hay duda de que ese empeño inicial por enseñar al prójimo lo que implica la limpieza ayudó a mejorar las condiciones de vida de la gente. Y no debe extrañarnos, pues la limpieza es una cualidad que se origina del Dios santo y limpio, Dios, pues él la posee. Él nos enseña para nuestro propio bien a ser santos y limpios en todos nuestros caminos (Isaías 48:17; 1 Pedro 1:15).
 Dios es ejemplar a este respecto. La limpieza, así como sus otras cualidades invisibles, se ven claramente en Su creación visible (Romanos 1:20). Observamos que la creación misma no produce ninguna contaminación duradera. La Tierra, con sus muchos ciclos ecológicos, es una maravilla que se limpia a sí misma, y está diseñada para que sus habitantes vivan en condiciones limpias y saludables. Algo tan limpio solo puede ser el producto de un Diseñador interesado en la limpieza. Por lo tanto, de lo anterior deducimos que los adoradores de Dios deben ser limpios en todo aspecto de su vida.
Cuatro aspectos de la limpieza
La Biblia identifica cuatro aspectos de la limpieza que los adoradores de Dios deben esforzarse por conseguir. Examinémoslos uno por uno.
Espiritual. Esta puede considerarse la más importante de todas porque tiene que ver con la perspectiva de la persona de vivir para siempre; sin embargo, suele ser la más desatendida. Dicho sencillamente, ser limpio en sentido espiritual significa nunca cruzar los límites que Dios ha fijado entre la adoración verdadera y la falsa, pues él considera inmunda cualquier clase de adoración falsa. El apóstol Pablo escribió: “‘Sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Dios—, y dejen de tocar la cosa inmunda’; ‘y yo los recibiré’” (2 Corintios 6:17). El discípulo Santiago también es muy específico a este respecto: “La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: [...] mantenerse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).
Dios demostró con claridad que desaprueba el que se mezcle la adoración falsa con su adoración verdadera. La falsa muchas veces incluye prácticas inmundas e ídolos y dioses detestables (Jeremías 32:35). Por ello, se insta a los cristianos auténticos a evitar cualquier contacto con la adoración inmunda (1 Corintios 10:20, 21; Revelación [Apocalipsis] 18:4).
Moral. En este caso, Dios también hace una clara distinción entre lo que es limpio y lo que no lo es. El mundo en general ha llegado a ser tal como se describe en Efesios 4:17-19: “Mentalmente se hallan en oscuridad, y alejad[o]s de la vida que pertenece a Dios [...]. Habiendo llegado a estar más allá de todo sentido moral, se entregaron a la conducta relajada para obrar toda clase de inmundicia con avidez”. Dicho modo de pensar inmoral se refleja de muchas maneras —tanto directas como sutiles—, por lo que los cristianos deben estar vigilantes.
Quienes aman a Dios saben que la prostitución, la homosexualidad, las relaciones sexuales premaritales y la pornografía violan las normas de Nuestro Padre Celestial en cuanto a la limpieza moral. No obstante, tales prácticas son comunes en el mundo del espectáculo y de la moda. Por eso, los cristianos tienen que protegerse de estas tendencias. Llevar ropa muy corta o reveladora a las reuniones cristianas o a las reuniones sociales dirige innecesariamente la atención al cuerpo humano y manifiesta falta de castidad. , e incluso puede provocar pensamientos impuros en los demás. Este es un aspecto en el que los cristianos tienen que trabajar arduamente para manifestar la “sabiduría de arriba” (Santiago 3:17).
Mental. La mente no debe ser un depósito de pensamientos inmundos. Jesús advirtió en cuanto a esto, al decir: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28; Marcos 7:20-23). Estas palabras son aplicables también a ver fotos y películas pornográficas, leer relatos de actividades lascivas y escuchar canciones cuya letra es insinuante. De modo que los cristianos deben evitar contaminarse abrigando pensamientos impuros que pudieran llevarlos a hablar y actuar de forma inmunda (Mateo 12:34; 15:18).
Física. Según la Biblia, la santidad y la limpieza física están estrechamente relacionadas. Por ejemplo, Pablo escribió: “Amados, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1). Por ello, los cristianos verdaderos deben procurar mantener su cuerpo, su hogar y los alrededores de este aseados y ordenados, según lo permitan las circunstancias. Deben tratar de hacer cuanto puedan para mantenerse limpios y presentables, incluso en los lugares donde hay poca agua para lavarse o bañarse.
La limpieza física también excluye el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas, así como el abuso del alcohol y las drogas, pues tales prácticas contaminan y dañan el cuerpo. Al pastor que se menciona en El Cantar de los Cantares le agradaba la dulce fragancia de la ropa de la sulamita (El Cantar de los Cantares 4:11). Cuidar de nuestra higiene personal es un proceder amoroso, ya que no queremos ofender con olores desagradables a quienes nos rodean. Los perfumes y colonias pueden ser placenteros, pero no eliminan la necesidad de que nos bañemos y nos pongamos ropa limpia regularmente.
                                   Salmos 15





Por LA BIBLIA
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Volver a la página principal

Recomendar

Calendario

July 2014
M T W T F S S
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      
<< < > >>

Presentación

Crear un Blog

LA MALA AMIGA DE LA BIBLIA

                                          El fracaso de la religión

Otra razón por la cual se acepta la evolución es el fracaso de la religión convencional tanto en cuanto a lo que enseña como en cuanto a lo que hace, así como el hecho de que no representa debidamente el relato bíblico de la creación. Las personas informadas están bien al tanto del registro religioso de hipocresía, opresión e inquisiciones. Han observado que el clero ha dado apoyo a dictadores asesinos. Saben que personas de la misma religión se han matado unas a otras por millones en las guerras, mientras el clero ha apoyado a cada lado de la contienda. Por eso, no hallan razón para tomar en consideración al Dios a quien estas religiones supuestamente representan. Además, las doctrinas absurdas y antibíblicas contribuyen a este alejamiento. Ideas como las del tormento eterno —que Dios ha de asar para siempre en un infierno de fuego literal a la gente— son repugnantes a las personas que razonan.

Sin embargo, tales enseñanzas y acciones religiosas no solo repugnan a las personas razonantes, sino que, según lo que la Biblia indica, también repugnan a Dios. Ciertamente la Biblia denuncia con franqueza la hipocresía de ciertos líderes religiosos. Por ejemplo, dice de ellos: “Ustedes también, por fuera realmente, parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de desafuero” (Mateo 23:28). Jesús dijo a la gente común que el clero de ellos estaba compuesto de “guías ciegos” que enseñaban, no lo que viene de Dios, sino mandatos contrarios, “mandatos de hombres como doctrinas” (Mateo 15:9, 14). De manera parecida, la Biblia condena a los religiosos que “declaran públicamente que conocen a Dios, pero [que] por sus obras lo repudian” (Tito 1:16). Así, a pesar de lo que afirman, las religiones que han promovido o aprobado tácitamente la hipocresía y el derramamiento de sangre no provienen de Dios, ni lo representan. En vez de eso, a tales sistemas se les llama “falsos profetas”, y se les compara con árboles que producen “fruto inservible”. (Mateo 7:15-20; Juan 8:44; 13:35; 1 Juan 3:10-12.)

Además, muchas religiones han capitulado en lo que se refiere a la evolución, y así han dejado sin alternativa a sus seguidores. Por ejemplo, la New Catholic Encyclopedia declara: “La evolución general, hasta del cuerpo del hombre, parece ser el más probable relato científico de los orígenes”13. En una reunión en el Vaticano, 12 doctos que representaban al más encumbrado cuerpo científico de la Iglesia Católica concordaron en esta conclusión: “Estamos convencidos de que cantidades masivas de prueba ponen más allá de disputa seria la aplicación del concepto de la evolución al hombre y a otros primates”14. Con tal apoyo religioso, ¿es probable que miembros no informados de tal iglesia opongan resistencia, aunque en realidad “cantidades masivas de prueba” no apoyan la evolución, sino, al contrario, realmente apoyan la creación?

El vacío que esto crea suele ser llenado por el agnosticismo y el ateísmo. La gente, al dejar de creer en Dios, acepta la evolución como la alternativa. Hoy día, en varios países el ateísmo basado en la evolución es hasta la política oficial del Estado. Por mucha de esta descreencia se puede responsabilizar a las religiones de este mundo.

A lo dicho se puede añadir que algunas doctrinas religiosas hacen que la gente crea que la Biblia enseña cosas que contradicen la realidad científica, y por eso la gente rechaza al Dios de la Biblia. Por ejemplo, como ya se señaló en un capítulo anterior, hay quienes alegan, erróneamente, que la Biblia enseña que la Tierra fue creada en seis días literales de 24 horas, y que solo tiene 6.000 años de existencia. Pero la Biblia no enseña estas cosas.

‘Ver es creer’

Hay personas que sinceramente rechazan el concepto de un Creador porque piensan que, como se ha dicho, ‘ver es creer’. Si algo no puede ser visto ni medido de alguna manera, entonces esas personas quizás piensen que no existe. Es verdad que en la vida diaria reconocen la existencia de muchas cosas que no pueden ser vistas, como la electricidad, el magnetismo, las ondas de radio o televisión, y la fuerza de gravedad. Sin embargo, esto no altera su punto de vista, porque todas estas cosas todavía pueden ser medidas o percibidas por otros medios físicos. Pero no hay manera física de ver ni medir a un Creador, o Dios.

No obstante, como hemos visto en capítulos anteriores, hay razón sólida para creer que un Creador invisible sí existe, porque podemos observar la prueba, los resultados físicos de su actividad. Notamos esto en la perfección y complejidad técnicas de la estructura atómica, en el universo magníficamente organizado, en el singular planeta Tierra, en los asombrosos diseños de los organismos vivos, y en el imponente cerebro humano. Estos son efectos que tienen que haber tenido una causa adecuada que dé cuenta de su existencia. Hasta los materialistas aceptan esta ley de causa y efecto en todos los demás asuntos. ¿Por qué no aceptarla también en cuanto al universo físico mismo?

Sobre este punto, nada es más diáfano que el argumento sencillo de la Biblia: “Desde que el mundo es mundo, lo invisible de [el Creador], es decir, su eterno poder y su divinidad, resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras” (Romanos 1:20, Nueva Biblia Española). En otras palabras, la Biblia razona de efecto a causa. La creación visible, “sus obras” imponentes, son un efecto patente que tiene que haber tenido una causa inteligente. Esa causa invisible es Dios. Además, como Hacedor de todo el universo, el Creador indudablemente posee poder tan enorme que los humanos de carne y sangre no deberían esperar ver a Dios y sobrevivir. Como la Biblia comenta: “Ningún hombre puede ver [a Dios] y sin embargo vivir”. (Éxodo 33:20.)

Otra razón de importancia por la cual no creen

Hay otra razón de importancia por la cual muchas personas dejan de creer en Dios y aceptan la evolución. Esa razón es el mucho sufrimiento que existe. Por siglos ha habido muchísima injusticia, opresión, crimen, guerra, enfermedades y muerte. Muchas personas no entienden por qué le han sobrevenido todas estas penalidades a la familia humana. Les parece que un Creador todopoderoso no habría permitido tales cosas. Puesto que estas condiciones sí existen, esas personas piensan que Dios no pudiera existir. Así, cuando se les presenta la evolución, la aceptan como la única alternativa, muchas veces sin efectuar mucha investigación.

Entonces, ¿por qué permitiría tanto sufrimiento un Creador todopoderoso? ¿Será para siempre así? Entender la respuesta a este problema permitirá que uno, en cambio, comprenda la razón más profunda, oculta a la vista, de por qué la teoría de la evolución se ha generalizado tanto en nuestro tiempo.

 

 

labiblia
 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados