Texto Libre

Sunday 20 december 7 20 /12 /Dic 04:30
bshays.jpeg ¿Basta con la sinceridad?
¿ES REALMENTE deseable la sinceridad en nuestra vida diaria? Un diccionario la define como “verdad, falta de fingimiento o mentira en lo que alguien hace o dice”. Es obvio que esta cualidad es útil para forjar buenas relaciones con los demás. El apóstol Pablo dio la siguiente exhortación: “Sean obedientes en todo a los que son sus amos en sentido carnal, no con actos de servir al ojo, como quienes procuran agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, con temor de Dios” (Colosenses 3:22). ¿Quién no agradecería tener a alguien así, sincero y honrado, trabajando para él? Hoy, estas personas tal vez tengan más oportunidades de encontrar un empleo y no perderlo.
Pero por encima de todo, lo que convierte a la sinceridad en una virtud deseable es la manera como influye en nuestra relación con Dios. Los israelitas de la antigüedad contaban con la bendición divina cuando guardaban las leyes y las fiestas prescritas. Pablo, al tratar el asunto de la limpieza de la congregación, animó a los cristianos con estas palabras: “Guardemos la fiesta, no con levadura vieja, ni con levadura de maldad e iniquidad, sino con tortas no fermentadas de sinceridad y verdad” (1 Corintios 5:8). Ser sinceros no solo es deseable, sino esencial si queremos que Dios acepte nuestra adoración. Con todo, dicha cualidad por sí sola no basta; tiene que ir acompañada de la verdad.
Los constructores y los pasajeros del Titanic quizás creyeron con sinceridad que el transatlántico no podía hundirse. Sin embargo, en su viaje inaugural en 1912, chocó con un iceberg y, como resultado, 1.517 personas murieron. Aunque tal vez algunos judíos del siglo primero hayan creído con sinceridad que su forma de adorar a Dios era apropiada, “no [tenían celo] conforme a conocimiento exacto” (Romanos 10:2). Para que nos acepte Dios, nuestras creencias tienen que basarse en información exacta. , ser veraces en todo lo que hagamos aunque esto a veces es dificil, un ejemplo que ilustra esto es la historia de la zorra y el Lobo ante el rey leon

naisyater.jpeg El león, la zorra y el lobo
Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y los demás animales, excepto la zorra, lo fueron a visitar.Aprovechando la ocasión de la visita, acusó el lobo a la zorra expresando lo siguiente:-- Ella no tiene por nuestra alteza ningún respeto, y por eso ni siquiera se ha acercado a saludar o preguntar por su salud.En ese preciso instante llegó la zorra, justo a tiempo para oír lo dicho por el lobo. Entonces el león, furioso al verla, lanzó un feroz grito contra la zorra; pero ella, pidió la palabra para justificarse, y dijo:-- Dime, de entre todas las visitas que aquí tenéis,  ¿ quién te ha dado tan especial servicio como el que he hecho yo, que busqué por todas partes médicos que con su sabiduría te recetaran un remedio  ideal para curarte, encontrándolo por fin ?-- ¿ Y cuál es ese remedio ?, dímelo  inmediatamente. -- Ordenó el león.-- Debes sacrificar a un lobo y ponerte su piel como abrigo -- respondió la zorra.Inmediatamente el lobo fue condenado a muerte, y la zorra, riéndose exclamó:-- Al patrón no hay que llevarlo hacia el rencor, sino hacia la benevolencia.Quien tiende trampas para los inocentes, es el primero en caer en ellas y todo se empieza por no ser sincero .....Fábula de Esopo
Por LA BIBLIA
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LA MALA AMIGA DE LA BIBLIA

                                          El fracaso de la religión

Otra razón por la cual se acepta la evolución es el fracaso de la religión convencional tanto en cuanto a lo que enseña como en cuanto a lo que hace, así como el hecho de que no representa debidamente el relato bíblico de la creación. Las personas informadas están bien al tanto del registro religioso de hipocresía, opresión e inquisiciones. Han observado que el clero ha dado apoyo a dictadores asesinos. Saben que personas de la misma religión se han matado unas a otras por millones en las guerras, mientras el clero ha apoyado a cada lado de la contienda. Por eso, no hallan razón para tomar en consideración al Dios a quien estas religiones supuestamente representan. Además, las doctrinas absurdas y antibíblicas contribuyen a este alejamiento. Ideas como las del tormento eterno —que Dios ha de asar para siempre en un infierno de fuego literal a la gente— son repugnantes a las personas que razonan.

Sin embargo, tales enseñanzas y acciones religiosas no solo repugnan a las personas razonantes, sino que, según lo que la Biblia indica, también repugnan a Dios. Ciertamente la Biblia denuncia con franqueza la hipocresía de ciertos líderes religiosos. Por ejemplo, dice de ellos: “Ustedes también, por fuera realmente, parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de desafuero” (Mateo 23:28). Jesús dijo a la gente común que el clero de ellos estaba compuesto de “guías ciegos” que enseñaban, no lo que viene de Dios, sino mandatos contrarios, “mandatos de hombres como doctrinas” (Mateo 15:9, 14). De manera parecida, la Biblia condena a los religiosos que “declaran públicamente que conocen a Dios, pero [que] por sus obras lo repudian” (Tito 1:16). Así, a pesar de lo que afirman, las religiones que han promovido o aprobado tácitamente la hipocresía y el derramamiento de sangre no provienen de Dios, ni lo representan. En vez de eso, a tales sistemas se les llama “falsos profetas”, y se les compara con árboles que producen “fruto inservible”. (Mateo 7:15-20; Juan 8:44; 13:35; 1 Juan 3:10-12.)

Además, muchas religiones han capitulado en lo que se refiere a la evolución, y así han dejado sin alternativa a sus seguidores. Por ejemplo, la New Catholic Encyclopedia declara: “La evolución general, hasta del cuerpo del hombre, parece ser el más probable relato científico de los orígenes”13. En una reunión en el Vaticano, 12 doctos que representaban al más encumbrado cuerpo científico de la Iglesia Católica concordaron en esta conclusión: “Estamos convencidos de que cantidades masivas de prueba ponen más allá de disputa seria la aplicación del concepto de la evolución al hombre y a otros primates”14. Con tal apoyo religioso, ¿es probable que miembros no informados de tal iglesia opongan resistencia, aunque en realidad “cantidades masivas de prueba” no apoyan la evolución, sino, al contrario, realmente apoyan la creación?

El vacío que esto crea suele ser llenado por el agnosticismo y el ateísmo. La gente, al dejar de creer en Dios, acepta la evolución como la alternativa. Hoy día, en varios países el ateísmo basado en la evolución es hasta la política oficial del Estado. Por mucha de esta descreencia se puede responsabilizar a las religiones de este mundo.

A lo dicho se puede añadir que algunas doctrinas religiosas hacen que la gente crea que la Biblia enseña cosas que contradicen la realidad científica, y por eso la gente rechaza al Dios de la Biblia. Por ejemplo, como ya se señaló en un capítulo anterior, hay quienes alegan, erróneamente, que la Biblia enseña que la Tierra fue creada en seis días literales de 24 horas, y que solo tiene 6.000 años de existencia. Pero la Biblia no enseña estas cosas.

‘Ver es creer’

Hay personas que sinceramente rechazan el concepto de un Creador porque piensan que, como se ha dicho, ‘ver es creer’. Si algo no puede ser visto ni medido de alguna manera, entonces esas personas quizás piensen que no existe. Es verdad que en la vida diaria reconocen la existencia de muchas cosas que no pueden ser vistas, como la electricidad, el magnetismo, las ondas de radio o televisión, y la fuerza de gravedad. Sin embargo, esto no altera su punto de vista, porque todas estas cosas todavía pueden ser medidas o percibidas por otros medios físicos. Pero no hay manera física de ver ni medir a un Creador, o Dios.

No obstante, como hemos visto en capítulos anteriores, hay razón sólida para creer que un Creador invisible sí existe, porque podemos observar la prueba, los resultados físicos de su actividad. Notamos esto en la perfección y complejidad técnicas de la estructura atómica, en el universo magníficamente organizado, en el singular planeta Tierra, en los asombrosos diseños de los organismos vivos, y en el imponente cerebro humano. Estos son efectos que tienen que haber tenido una causa adecuada que dé cuenta de su existencia. Hasta los materialistas aceptan esta ley de causa y efecto en todos los demás asuntos. ¿Por qué no aceptarla también en cuanto al universo físico mismo?

Sobre este punto, nada es más diáfano que el argumento sencillo de la Biblia: “Desde que el mundo es mundo, lo invisible de [el Creador], es decir, su eterno poder y su divinidad, resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras” (Romanos 1:20, Nueva Biblia Española). En otras palabras, la Biblia razona de efecto a causa. La creación visible, “sus obras” imponentes, son un efecto patente que tiene que haber tenido una causa inteligente. Esa causa invisible es Dios. Además, como Hacedor de todo el universo, el Creador indudablemente posee poder tan enorme que los humanos de carne y sangre no deberían esperar ver a Dios y sobrevivir. Como la Biblia comenta: “Ningún hombre puede ver [a Dios] y sin embargo vivir”. (Éxodo 33:20.)

Otra razón de importancia por la cual no creen

Hay otra razón de importancia por la cual muchas personas dejan de creer en Dios y aceptan la evolución. Esa razón es el mucho sufrimiento que existe. Por siglos ha habido muchísima injusticia, opresión, crimen, guerra, enfermedades y muerte. Muchas personas no entienden por qué le han sobrevenido todas estas penalidades a la familia humana. Les parece que un Creador todopoderoso no habría permitido tales cosas. Puesto que estas condiciones sí existen, esas personas piensan que Dios no pudiera existir. Así, cuando se les presenta la evolución, la aceptan como la única alternativa, muchas veces sin efectuar mucha investigación.

Entonces, ¿por qué permitiría tanto sufrimiento un Creador todopoderoso? ¿Será para siempre así? Entender la respuesta a este problema permitirá que uno, en cambio, comprenda la razón más profunda, oculta a la vista, de por qué la teoría de la evolución se ha generalizado tanto en nuestro tiempo.

 

 

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